domingo, 25 de junio de 2017

Judit.

Tenía cara de poema, pero no era poesía;

ella era como una gema, con una muerta alegría.

Sabía de las estaciones; siempre era abril en sus ojos,

rompía corazones, y pagaba sus enojos.

Siempre quería más, nunca era suficiente,

acostumbra a ir por detrás diciendo que es diferente.

Miente;

daña pero nunca se arrepiente.

Miente;

es igual que el resto de la gente.

Te puede apuñalar con su lengua afilada,

y se puede suicidar, terminando envenenada.

No importan los demás, solo importa su reflejo,

pero luego echa de más a la que ve en el espejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario