domingo, 1 de enero de 2017

Calisto y Melibea.

Eran como Calisto y Melibea,

pero su tragedia fue mayor,

pues no los hallaron muertos,

sino vagando sin rumbo ni voz.

Fue tan grande su dolor,

que Calisto se quiso marchar,

y Melibea, de tanto amor,

con su vida quiso acabar.

Por senderos diferentes

sus vidas se bifurcaron,

pues ya no eran uno solo,

y sin pensarlo, se separaron.

Perdióse por el camino

Melibea en su desazón,

y halláronla en un río

sin vida y sin corazón.

Calisto, en su lugar,

tomó un rumbo adecuado,

y ahora lo podrás encontrar

sonriendo, pues ha triunfado.

Eran como Calisto y Melibea,

pero su tragedia fue mayor,

pues de estos que eran amantes

solo murió uno de los dos.