Quiero golpear cosas.
Cabezas, en concreto,
de las que están vacías,
para llenarlas de oscuridad.
Quiero destruir tu mundo,
para que te enfrentes al mío,
para que por un segundo,
veas la realidad.
Quiero susurrar en tu oído
palabras de desesperación
que caen por el balcón
al saber que te he perdido.
Que ya nada será como antes,
que no hay vuelta atrás,
que ahora te echo de menos
mientras tú me echas de más.
Pequeña poesía de frustración,
de ira, rabia y dolor,
de algo mucho peor,
como un roto corazón.
Diez segundos son suficientes
para borrar una sonrisa,
para borrarla sin prisa
de manera eficiente.
Y aunque sé que digo esto,
que luego me arrepentiré
mis disculpas no manifiesto,
porque no te perdonaré.