Depender de ti
de mí,
de tu nívea tez,
de la escasez
que provoca
el roce de tu cuerpo
en mi boca;
depender y defender
lo que fui,
lo que somos,
el huir
de mis lobos.
Depender de su luz,
su fugacidad;
saber que no hay estrella
que brille más que ella.
Dependiendo y pendiendo
de un hilo
de miseria absoluta,
del que vive y no disfruta.
Depender del dulce
polvo blanco
que se desprende
y que defiende
la atrocidad de mis actos.
martes, 17 de octubre de 2017
martes, 3 de octubre de 2017
Soneto del veneno
El veneno de tu dulce y
puro néctar de mentiras,
que me arde y me escuece,
sin curarme las heridas;
eres guerra y yo trinchera
de esta muy ruidosa paz
que destruye la escalera
de mi Fe y mi voluntad;
es el eco de mis gritos
susurrando entre cortinas
construyendo los mil mitos
de tu risa de morfina,
que me mata despacito
pues tu lengua es guillotina.
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