viernes, 23 de septiembre de 2016

Me quiero libre.

Me quiero libre

como un gorrión

que vuela lejos

de su prisión;

Que surca el cielo

sin mirar atrás,

pensando en sí mismo

y en nadie más.

Me quiero libre

de preocupaciones

de corazones de mimbre

vacíos de emociones.

Me quiero libre,

tan libre como te quiero a ti,

la diferencia reside

en que ahora me quiero más a mí.

sábado, 17 de septiembre de 2016

La poesía no ha muerto.

La poesía no ha muerto, ha sido asesinada

por las lenguas venenosas, por las alas cortadas,

las miradas evitadas porque los ojos ya no atienden,

los pensamientos cancelados porque el cerebro ya no aprende.

La poesía no ha muerto, ha sido asesinada

por los propios poetas, que ya no escriben nada,

por los lectores, que valoran más la marca de su ropa

que las buenas "tapas duras", o el teatro de Mihura

en "Tres sombreros de copa".

La poesía ha muerto, y murió junto con Bécquer,

con "A Lover's Complaint" de Shakespeare,

con los "Six Poémes" de Beckett.

La poesía no ha muerto, se terminó por suicidar,

porque en este mundo de locos,

lleno de gente cuerda,

cualquier poeta buscaría la suya

para ahorcarse con ella.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Título de la entrada.

Se hunde en el mar de lágrimas porque el vacío que le llena pesa tanto, que el cuerpo está muy cansado para seguir nadando.

Que la sal escueza en las heridas, y a la sangre acudan los tiburones dispuestos a terminar lo que un día empezó. Que mutilen este cuerpo latente, que lleva tanto tiempo muerto.

Que el agua inunde los pulmones, que perdieron su utilidad inicial, que solo son la bolsa que recoge el humo de los labios al fumar. Que ahogarse le parece normal, porque ya no recuerda respirar.
Que se pare el corazón como el tiempo se detuvo cuando se fue. Cuando volvió, pero nunca pudo estar.

Que el cerebro se apague para dejar de pensar.

Que la oscuridad salga de su mente - para convertirse en realidad.

lunes, 29 de agosto de 2016

¿Te enamorarías de ella?

De ella, que con la mirada lo dice todo. Que el cielo más bonito es el color de sus ojos.
De ella, que no siempre valora a sus seres queridos. Que sin pedir nada a cambio, ayuda a desconocidos.
De ella, que odia hablar en público. Que habla cada noche con la almohada, contando siempre sueños únicos.
De ella, que tiene el corazón roto. Que todo el que lo ve no sabe si alguna vez fue uno solo.
De ella, que llora a escondidas. Que si la descubres te sonreirá, a pesar de estar dolida.
De ella, que está sepultada bajo complejos. Que ningún día la verás mirándose a un espejo.
De ella, que tiene la sonrisa por arreglar. Que su mecanismo está tan oxidado que dejó de funcionar.
De ella, que paga frustraciones con su cuerpo. Que siente que todo sobra, donde no hay nada más que hueso.
De ella, que solo se fija en ese defecto. Que no es consciente aún de que ningún humano es perfecto.

martes, 17 de mayo de 2016

Diez segundos.

Quiero golpear cosas.

Cabezas, en concreto,

de las que están vacías,

para llenarlas de oscuridad.

Quiero destruir tu mundo,

para que te enfrentes al mío,

para que por un segundo,

veas la realidad.

Quiero susurrar en tu oído

palabras de desesperación

que caen por el balcón

al saber que te he perdido.

Que ya nada será como antes,

que no hay vuelta atrás,

que ahora te echo de menos

mientras tú me echas de más.

Pequeña poesía de frustración,

de ira, rabia y dolor,

de algo mucho peor,

como un roto corazón.

Diez segundos son suficientes

para borrar una sonrisa,

para borrarla sin prisa

de manera eficiente.

Y aunque sé que digo esto,

que luego me arrepentiré

mis disculpas no manifiesto,

porque no te perdonaré.