jueves, 28 de febrero de 2019

III

Inspírame la letra,
expírame los miedos,
expía mis pecados,
instaura un alto al fuego.

Aviva mis incendios,
disfruta con mis llamas,
calcina tus lamentos,
repite que me amas.

Dicta mi sentencia,
vive siempre a mi lado,
cree en mi inocencia,
culpa si he hecho malo.

Quiere con locura,
siente mis latidos;
ama con ternura:
con todos mis sentidos.

II

Una cascada silenciosa
entre rocas de caliza,
junto al eco de una risa
de una música hermosa.

Que rebasa y que rebosa
el caudal del azul río;
el sentirte como mío,
el adiós a aquella fosa.

Que mis palabras resuenen
de tu oído a la garganta,
y saborees dulcemente
el latir de mi lavanda;
del violeta, del rosado,
de la esperanza ahora verde;
esmeralda en mi costado:
la joya que no se pierde.

Eres bosque, eres luz,
eres miedo, tempestad;
eres libre, eres tú
mi mundo y felicidad.

I

Dicen que la poesía
ha de expresar
la verdad;
la del alma.

La realidad cabalga
más pura y verdadera,
cuando lo hace sobre tus lomas,
tu consciencia; tu forma fiera.

Eres mi motivación,
la esencia, la razón;
la herencia y rendición;
la tregua, el descanso;
la paz, el remanso.

Eres vida verdadera;
eres la verdad vivida,
y es vívida la esfera
que ampara tu voz sincera,
que sostiene y que crea
mi existencia y vida entera.

jueves, 7 de febrero de 2019

Prosopografía

Un hombre a una barba pegado.
La nieve desciende por la ladera hasta un Valle gallego.
Tirano de sus propios ojos, enmarcados por redondas ventanas; contempla, pero no ve los parajes.
Su esperpéntica figura se desvanece mientras resuena, a lo lejos, una Sonata de Invierno.