Se miraron fijamente.
Era un ella contra él.
La batalla comenzaba, y ninguno iba a perder.
Atacantes deseándose, retándose poco a poco. La mirada era la clave y en las manos fijo el foco. Una caricia sugerente, una mordida de labio, se miraron fijamente, dio comienzo el calvario. El primer ataque fue de ella, lo besó con dulzura. Él cogió su mano y miró sus ojos con ternura. Se asfixiaron con los besos, se rompieron en abrazos. El sentido se perdía, como la ropa de ambos. Más besos, más caricias, más ataques y por Dios, más sonido, sentimiento, y poco a poco el movimiento sincronizó sus latidos y con el paso del tiempo les pitaron los oídos...
¿Había ganado? ¿Había perdido?
La batalla continuaba, ambos lo deseaban. Eran tan competitivos que ninguno perdería. Las caderas como escudo se seguían tambaleando, los cuerpos temblaban como la gelatina, escalaban con tanto brío que pronto alcanzarían la cima. Y ahora nada importa, no importaba, no importará, se tienen el uno al otro y eso nunca cambiará. Y se quieren, le quiere, le quiero y grito que se aman, le ama, le amo y lo necesito como una vieja triste necesita a su gatito y siguen inmersos en una fiera batalla en la que la ropa sobra y los gemidos estallan y se pierden nuevamente en los ojos del otro, él navega por su mar y ella se bañaba en oro. Se encontraron ambos dos en la cima del acto. La batalla ha terminado, los cuerpos están intactos y sonríen, sonríen porque tuvieron valor. Enfrentaron la batalla y nadie ha sido el perdedor.
miércoles, 26 de agosto de 2015
martes, 25 de agosto de 2015
Nunca más.
Hace ya mucho tiempo que no sé de ti. Te busco entre la gente, pero no logro encontrarte. Te escondes muy bien, escurridiza lagartija. Te espero en los portales, en las esquinas, creo ver tu rostro confundido en el humo de este cigarro que se apaga en mis labios, sin casi darme cuenta, como lo que prometimos y ahora ya no recuerdas.
Te busco por los mares, te busco por los cielos, y lo que encuentro son las cenizas de lo que nunca conseguiremos. De los sueños rotos, de las promesas incumplidas, de todo aquello que te dije que nunca valorarías. De los besos, los momentos, de todo aquel sentimiento, de ese tiempo que perdimos y que ahora no podré recuperar. Te busco en las paredes, te busco en los reflejos, te busco entre las ruinas de lo que fue nuestro amor. Te busco ferozmente, pero no quiero encontrarte. Aún no, es demasiado pronto. Sé que volvería a caer en tus redes, en aquella trampa mortal que devora mi voluntad. He crecido en este tiempo, he crecido contigo, con tu recuerdo, con tu mente, pero nunca con tu abrigo, con tu apoyo, con tu ser, pero ya tengo asumido que no te volveré a ver.
Siempre te creíste grande, te creíste superior, pero al abandonarme eres el gran perdedor. Manipulador, frío, distante y observador, tu ser es de pura escoria, no te creas el mejor.
Yo no quiero, no quiero volver a caer. Quiero que lo nuestro quede en una primera y última vez, y lo intento, intento con ganas lo de olvidarte, pero joder, creo que de verdad tú me marcaste. Y te odio, te odio, te odio, te odio y lo digo con orgullo, que no me merecerás, que no eres más que un capullo, que tú vives en miseria y no me tendrás jamás. Y me pierdes, me perdiste, me has perdido y lo juro, y a Dios pongo por testigo de que estarás con muchas, pero nunca más conmigo.
Te busco por los mares, te busco por los cielos, y lo que encuentro son las cenizas de lo que nunca conseguiremos. De los sueños rotos, de las promesas incumplidas, de todo aquello que te dije que nunca valorarías. De los besos, los momentos, de todo aquel sentimiento, de ese tiempo que perdimos y que ahora no podré recuperar. Te busco en las paredes, te busco en los reflejos, te busco entre las ruinas de lo que fue nuestro amor. Te busco ferozmente, pero no quiero encontrarte. Aún no, es demasiado pronto. Sé que volvería a caer en tus redes, en aquella trampa mortal que devora mi voluntad. He crecido en este tiempo, he crecido contigo, con tu recuerdo, con tu mente, pero nunca con tu abrigo, con tu apoyo, con tu ser, pero ya tengo asumido que no te volveré a ver.
Siempre te creíste grande, te creíste superior, pero al abandonarme eres el gran perdedor. Manipulador, frío, distante y observador, tu ser es de pura escoria, no te creas el mejor.
Yo no quiero, no quiero volver a caer. Quiero que lo nuestro quede en una primera y última vez, y lo intento, intento con ganas lo de olvidarte, pero joder, creo que de verdad tú me marcaste. Y te odio, te odio, te odio, te odio y lo digo con orgullo, que no me merecerás, que no eres más que un capullo, que tú vives en miseria y no me tendrás jamás. Y me pierdes, me perdiste, me has perdido y lo juro, y a Dios pongo por testigo de que estarás con muchas, pero nunca más conmigo.
sábado, 22 de agosto de 2015
He caído.
He caído
una y otra vez.
He caído
para volver a caer.
He caído
sin poderme detener.
He caído
por no volverte a ver.
He caído
muchas veces por dolor.
He caído
por sentirme inferior.
He caído
por no poder ser mejor.
He caído
para sentir el calor.
He caído
y te voy a echar de menos.
He caído
cuesta abajo y sin frenos.
He caído
y tocado suelo.
He caído
por sentir celos.
He caído
pero no me gusta el final.
He caído
y me voy a levantar.
Hube caído
cuando tus caricias se perdieron.
Hube caído
cuando las aventuras se acabaron.
Hube caído
por ti, una y mil veces,
una y mil noches,
pero siempre a tu lado.
Hemos caído
en el fondo del pozo.
Hemos caído
y desde dentro sollozo,
que he caído, pero he caído por ti.
Contigo, conmigo,
yo contigo, tú con mi
alma quebradiza que sabes arreglar,
con tus besos y caricias que me pueden ayudar.
He caído desde el cielo al que tú me elevaste
para en la realidad, enfrentar nuestro desastre
diario, que hace todo tan bonito
que he perdido mis cabales, que ya no sé si grito
o me callo, si respiro, si me ahogo,
si te escucho, si te ignoro.
Hemos caído
en una rutina
de no poder vernos
y querernos cada día.
Hemos caído
en la cuenta del amor,
que no se paga con dinero,
y contigo es mejor.
He caído
en la importancia de las cosas.
He caído
en lo insignificante de las rosas.
He caído
en que por ti daría la luna
si en la noche solo necesito tu voz
que me acuna.
He caído
en tus brazos sin pedirlo.
He caído
en el amor sin quererlo,
queriéndote,
queriéndome,
queriéndonos.
He caído
y sin darme cuenta
he perdido
las ganas de llorar.
He perdido
el temor a la oscuridad.
He perdido
el miedo a despertar.
He perdido
la noción del tiempo
cuando estoy contigo
ni si quiera lo siento.
He aprendido
que la vida es la locura.
He aprendido
que este amor no tiene cura.
He aprendido
y sin pudor lo aclamo:
¡He aprendido
sin más preámbulos,
que te amo!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)