miércoles, 15 de marzo de 2017

¿Qué es belleza para ti?

Rubia con ojos azules,

tan azules como el mar.

Que sus cabellos se ondulen

en su cintura al caminar;

Que al sonreír sea radiante

con sus perlas sin color;

Que brillen como un diamante

sus mejillas con rubor.

Que tenga un pecho prominente

y una cintura de avispa.

¡Pero, cuidado si me miente,

que la quito de mi vista!

Y si está un poco gordita

no la quiero conocer,

respirará como cerdita

y no parará de comer.

Y si ella es muy delgada

le diré que gane peso.

¡Esa no será mi amada

siendo un saco de huesos!

No me gusta el maquillaje,

prefiero “cara lavada”,

que tras todo ese embalaje

“todas son una monada”.

Pero si tiene granitos

o alguna mancha en la piel,

que se mantenga lejitos,

que no la quiero ni ver.

Lo triste de este poema

es que es la realidad,

y cada día más me quema

esta burda sociedad.

Sentirás que no eres nadie

si no eres el prototipo,

aunque tu interior irradie

belleza y amor a gritos.

No seas inteligente,

que eso no les va a gustar.

Que nada es más repelente

que alguien que sepa pensar.

La belleza solo externa

no me representa a mí,

no solo el largo de unas piernas

o unos labios de rubí.

La belleza es mucho más

que lo que es solo palpable,

Pero lo que hay detrás,

eso, no le importa a nadie.

Doy otra oportunidad,

ahora vuelvo a repetir,

pero dime de verdad,

¿qué es belleza para ti?

sábado, 11 de marzo de 2017

Monstruo.

Se perdía entre las dunas

de las curvas de miseria;

en las noches de mil lunas

donde reinaba la histeria.

Donde esconderse siempre era

la decisión más acertada,

pues cuando llegaba Primavera

no había un Dios que le amparaba.

Ella nunca sonreía

ni se miraba en un espejo;

ella lloraba cada día

y huía de su reflejo.

Sentía que perdía

la cabeza un poco más

al dar diez pasos adelante

y luego once hacia atrás.

Entonces llegó aquel momento

donde tuvo que enfrentarse

a la princesa de este cuento

y entonces, analizarse,

y al mirar por fin la tez

tan blanquecina de su rostro

pudo articular de una vez:

"¿Quién amaría a este monstruo?"