martes, 25 de agosto de 2015

Nunca más.

Hace ya mucho tiempo que no sé de ti. Te busco entre la gente, pero no logro encontrarte. Te escondes muy bien, escurridiza lagartija. Te espero en los portales, en las esquinas, creo ver tu rostro confundido en el humo de este cigarro que se apaga en mis labios, sin casi darme cuenta, como lo que prometimos y ahora ya no recuerdas.

Te busco por los mares, te busco por los cielos, y lo que encuentro son las cenizas de lo que nunca conseguiremos. De los sueños rotos, de las promesas incumplidas, de todo aquello que te dije que nunca valorarías. De los besos, los momentos, de todo aquel sentimiento, de ese tiempo que perdimos y que ahora no podré recuperar. Te busco en las paredes, te busco en los reflejos, te busco entre las ruinas de lo que fue nuestro amor. Te busco ferozmente, pero no quiero encontrarte. Aún no, es demasiado pronto. Sé que volvería a caer en tus redes, en aquella trampa mortal que devora mi voluntad. He crecido en este tiempo, he crecido contigo, con tu recuerdo, con tu mente, pero nunca con tu abrigo, con tu apoyo, con tu ser, pero ya tengo asumido que no te volveré a ver.

Siempre te creíste grande, te creíste superior, pero al abandonarme eres el gran perdedor. Manipulador, frío, distante y observador, tu ser es de pura escoria, no te creas el mejor.

Yo no quiero, no quiero volver a caer. Quiero que lo nuestro quede en una primera y última vez, y lo intento, intento con ganas lo de olvidarte, pero joder, creo que de verdad tú me marcaste. Y te odio, te odio, te odio, te odio y lo digo con orgullo, que no me merecerás, que no eres más que un capullo, que tú vives en miseria y no me tendrás jamás. Y me pierdes, me perdiste, me has perdido y lo juro, y a Dios pongo por testigo de que estarás con muchas, pero nunca más conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario