martes, 12 de junio de 2012

Reflexiones de una noche que acaba de empezar.


Palabras que se extienden a través de un universo infinito, que se esconden en los rincones de tu habitación esperando a ser encontradas.
Palabras que fueron dichas con un sentimiento puro, no fueron valoradas, y fueron desechadas.
Esas palabras que la lluvia moja, que el viento lleva, el huracán destroza y de la tormenta un rayo parte a quien las dijo al ver que no son comprendidas, correspondidas.
Lágrimas de luz descienden como la cascada más bella. ¿Cómo en algo tan pequeño y frágil puede caber algo tan grande y fuerte como un sentimiento?
Vivimos en una cruda realidad en la que desde que nosotros, los seres humanos aparecimos, disfrutamos con las desgracias de otros seres. No podemos vivir sin ellas, nos hace felices, nos hace sentir más importantes. Ha ido de generación en generación, y por desgracia se ha heredado. Vivimos en una sociedad en la que tememos a personas con piercings y tatuajes, mientras deberíamos temer a personas con traje y corbata.
Y esto me hace replantearme el parecido de la palabra "sociedad" con "suciedad"...
Ahora entiendo por que todo da tanto asco.

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