domingo, 27 de septiembre de 2015

Monotonía.

Muere cada noche otra en su boca en agonía,
muere cada instante y se pierde la alegría,
día tras día sigue su camino y va sin guía,
¿podrá encontrar el sendero hacia esa melodía
distante, equidistante, semejante como antes?
se ha perdido entre las nieblas que cruzan por el Levante
ha perdido el sentido del poder ir adelante.
No se pierde, no se encuentra, simplemente está ausente,
siguiendo los retales que esconde su bajo vientre
y ya no encuentra lo que quiere, ya no sabe si dar más
da diez pasos adelante pero once hacia atrás.
Repite nunca, repite nunca, nunca jamás,
pero nunca es siempre, y siempre es nunca y ya verás
que hoy niega, mañana asiente, pasado asume,
y se traga mil mentiras que en crescendo la consumen.
Es como la noche oscura de un día sin mañana,
que extraña a ese Sol que cada día la alumbraba,
que no sale, que no quiere verla, que rehuye,
que aparenta, que la destruye,
que la aplasta, que la pisa, pero es dinamita
y explotará al contacto y con ello al fin grita
 y se libera, y dice adiós, dice hasta siempre,
pues siempre es nunca, y si no arriesgas ya sabes que pierdes.
Va con el alma en su mano,
y su coraza en el antaño,
Pues no lo hizo en vano,
pues ya nada le hará daño.

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