Eran como Calisto y Melibea,
pero su tragedia fue mayor,
pues no los hallaron muertos,
sino vagando sin rumbo ni voz.
Fue tan grande su dolor,
que Calisto se quiso marchar,
y Melibea, de tanto amor,
con su vida quiso acabar.
Por senderos diferentes
sus vidas se bifurcaron,
pues ya no eran uno solo,
y sin pensarlo, se separaron.
Perdióse por el camino
Melibea en su desazón,
y halláronla en un río
sin vida y sin corazón.
Calisto, en su lugar,
tomó un rumbo adecuado,
y ahora lo podrás encontrar
sonriendo, pues ha triunfado.
Eran como Calisto y Melibea,
pero su tragedia fue mayor,
pues de estos que eran amantes
solo murió uno de los dos.
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