Gánate
la batalla, pequeña
Valkiria,
que entonas saetas
-y lanzas- clavadas, directas
en mí
pecho hundido, sin dunas;
sin estrellas,
sin lunas,
siniestro deseo abarcable
en mi infinito
desasosiego, de esa soga
que termina con mis palabras
-o con mi vida-.
la batalla, pequeña
Valkiria,
que entonas saetas
-y lanzas- clavadas, directas
en mí
pecho hundido, sin dunas;
sin estrellas,
sin lunas,
siniestro deseo abarcable
en mi infinito
desasosiego, de esa soga
que termina con mis palabras
-o con mi vida-.
No hay comentarios:
Publicar un comentario