Una cascada silenciosa
entre rocas de caliza,
junto al eco de una risa
de una música hermosa.
Que rebasa y que rebosa
el caudal del azul río;
el sentirte como mío,
el adiós a aquella fosa.
Que mis palabras resuenen
de tu oído a la garganta,
y saborees dulcemente
el latir de mi lavanda;
del violeta, del rosado,
de la esperanza ahora verde;
esmeralda en mi costado:
la joya que no se pierde.
Eres bosque, eres luz,
eres miedo, tempestad;
eres libre, eres tú
mi mundo y felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario