jueves, 28 de febrero de 2019

II

Una cascada silenciosa
entre rocas de caliza,
junto al eco de una risa
de una música hermosa.

Que rebasa y que rebosa
el caudal del azul río;
el sentirte como mío,
el adiós a aquella fosa.

Que mis palabras resuenen
de tu oído a la garganta,
y saborees dulcemente
el latir de mi lavanda;
del violeta, del rosado,
de la esperanza ahora verde;
esmeralda en mi costado:
la joya que no se pierde.

Eres bosque, eres luz,
eres miedo, tempestad;
eres libre, eres tú
mi mundo y felicidad.

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