El veneno de tu dulce y
puro néctar de mentiras,
que me arde y me escuece,
sin curarme las heridas;
eres guerra y yo trinchera
de esta muy ruidosa paz
que destruye la escalera
de mi Fe y mi voluntad;
es el eco de mis gritos
susurrando entre cortinas
construyendo los mil mitos
de tu risa de morfina,
que me mata despacito
pues tu lengua es guillotina.
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