De la lluvia de mis ojos construí
un osasis en tu pecho para huír.
Inexcrutables rutas verdes de borrón
y cuenta nueva, de dormir todas mis penas
y evitar la solución.
Y es que me miento mal, tan mal como me siento,
y presiento que un año más,
vivo en enero y tú no estás.
Agosto en tu cama, tumbado medio dormido;
abril floreciendo en nubes que lloraban vino.
¿Qué más da, qué decir?
¿Qué sentir, qué olvidar?
(A ti no)
Duele por dos,
pero estoy solo yo.
Y es des a ti no de Fortuna
el ser dueña de tu locura
y mi mente débil, desnuda,
por veneno de tu saliva,
que corroe en agujeros
negros, como tus ojos
que encenderían tus enojos
haciéndome march(it)ar,
aquellos pétalos rojos
que brotaban de amor,
que están corruptos y rotos
de aguantar tanto dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario